El valor de una propiedad inmobiliaria generalmente es determinado básicamente por su tamaño, su ubicación, la cantidad de habitaciones, su edad de construcción, si tiene jardín o patio, etc. Si ya eres el propietario de un inmueble, estas son cosas que probablemente no puedas cambiar, pero existen algunas cosas que si podrías realizar y que aportarían cierto valor visual y monetario.

 

A continuación algunos consejos prácticos que te ayudarán a incrementar el valor de tu propiedad inmobiliaria:

Las áreas en las que debes prestar más atención son el (los) baño(s) y la cocina, esto debido a que los acabados en estas zonas de la casa representan los presupuestos más caros a la hora de remodelar y aparte son los focos de atención que marcan la diferencia entre una propiedad y otra.

1- La cocina.

El tope, sea cual sea su material (granito, marmolite, cerámica) debe lucir impecable. Pulirlos y limpiarlos podría ser una opción si no lucen muy desgastados o rotos, en cuyo caso sería necesario reemplazarlos. De igual modo los grifos deben funcionar perfectamente y verse limpios, estos también deberían ser reemplazados si su apariencia es muy desgastada o vieja. Verifica que todos los gabinetes tengan sus tiradores y que estén correctamente instalados. Evita los rastros de humo y grasa que pueden estar presentes en la cocina y en áreas cercanas como el comedor. 

2-  En el Baño.

Verifica que no haya grifos o tuberías con algún escape o gotera. Dan muy mala impresión y por lo general pueden corregirse de forma muy simple. Aplica algún producto que elimine el sarro de los mobiliarios como el lavamanos, bañera y sanitarios.

3- El Piso.

Una cerámica limpia y bien pulida podría hacer la diferencia en la impresión que cualquiera pueda tener de tu casa. Existen compañías que por un precio asequible renuevan por completo el aspecto de tu hogar sin tener que invertir en cambios de mosaico lo cual es mucho más costoso, incómodo y lleva más tiempo.

4- En la parte Eléctrica.

Verifica que todos los bombillos y tomacorrientes estén funcionando y que los interruptores no estén sucios o rotos, sino que se vean limpios, si es necesario reemplázalos por interruptores nuevos. Verifica que las rocetas estén correctamente instaladas y que no haya cables por fuera de la pared, que aparte de ser peligrosos lucen muy mal.

5- Interior en general.

Pinta! Una casa recién pintada siempre se ve bien. Si es posible, utiliza colores claros que dan un aspecto de claridad y amplitud a tus espacios siempre que la iluminación no sea excesiva. En dado caso utiliza colores fríos para apaciguar un poco el efecto de la luz. Verifica y tapa todas las grietas y horificios creados por clavos antes de pintar.

6- Exterior en general.

Elimina zonas con humedad tanto dentro como afuera. Si tiene filtraciones, impermeabiliza y resana las áreas donde se puede ver a través de la pintura. Cambia los cristales que estén rotos, coloca los que falten y limpialos todos. La puerta de entrada debe abrir y cerrar sin dificultad. Si hay un portón de marquesina, debe estar recién pintado y no tener partes oxidadas, un mantenimiento general a los hierros sería una buena opción si lucen viejos u oxidados. Ordenar la parte frontal y colocar algunas lámparas y plantas de adorno podría ayudar a que todo se vea más acogedor.

7- En toda la casa.

Elimina el exceso de objetos tanto dentro como fuera de la casa y trata de neutralizar cualquier tipo de olor antes de recibir tu agente inmobiliario y/o valuador de la propiedad.

Estos son solo algunos tips que te ayudarán a mejorar la apariencia de tu inmueble y a causar una mejor impresión en los interesados. Esperamos que te sean muy útiles!

Hasta la próxima!